Creo que no hace falta ni mencionarlo, pero este parón se
nos está haciendo eterno a buena parte de la población y más a uno de los
afectados como es el fútbol. A esta cuarentena hay que intentar sacarle algún
tipo de beneficio para, en el caso de volver a la normalidad, no mostrar que se
ha perdido el tiempo.
Lógicamente, ninguno de los más de cuatrocientos jugadores
de la primera división del fútbol español estará preparado, físicamente, para
encarar la recta final de la temporada. Posiblemente lo más importante del año.
Antes de la declaración del estado de alarma, el Valladolid
solo jugó un partido en el mes de marzo. Dicho encuentro fue en casa ante uno
de los mejores equipos de la categoría, el Athletic Club. Uno de los finalistas
de la Copa del Rey. El resultado fue un 1-4 que se abultó sobre el final de
partido. En lo que llevamos de año, el equipo presidido por Ronaldo Nazario
solo ha ganado dos partidos. Y, aunque sea ante rivales directos, son
insuficientes para conseguir el objetivo.
Sin embargo, ante toda dificultad para poder entrenar, los
jugadores de la comunidad castellanoleonés deben reflexionar sobre su
rendimiento en las veinticuatro jornadas pasadas. Es verdad que no están en la
mejor racha posible de la temporada. Pero esta época de cuarentena podrá servir
para renovar la motivación y las ganas de conseguir su objetivo que se ha ido
perdiendo jornada a jornada, transformándolo en rutinario.
Un recién ascendido, como es el Mallorca, marca el descenso
con 25 puntos. Este equipo se encuentra tres puestos por encima, con cuatro
puntos por arriba, suficientes para no perder la categoría, a día de hoy. La
confianza es el mayor enemigo del Valladolid y la idea de acostumbrarse a la
categoría es el inicio del fin de esta estancia en primera.
Popeye (el protagonista de los dibujos animados no el
narcotraficante), cuando se encontraba en una adversidad, sacaba sus vegetales
mágicos que le brindaban super fuerza. El Valladolid debe hacer lo propio.
Físicamente no pero psicológicamente tiene que reforzar sus ganas de vencer.