
El Liberbank Cuenca perdió en casa ante el Rhein-Neckar Löwen 28-33 en un partido igualado que se resolvió en el final
Como si fuera luchador de élite, el equipo alemán se plantó en El Sargal con solo un único objetivo: ganar para sanar las heridas. Heridas que habían acumulado en Bundesliga, consiguiendo solo una victoria en los últimos cinco partidos de la competición. Frente a ellos, El Ciudad Encantada mostraba ilusión en cada duelo que jugaba como si fuese el último. Como si hablamos de un sueño que quiere prolongar hasta el último instante. Además, el aficionado balonmanista fue un factor que necesitaba, ahora más que nunca, el equipo conquense.
Con todos los preparativos previos, cábalas y rituales, los jugadores salieron a la pista para vivir un partido que pasará a la historia del club castellanomanchego. Después del reconocimiento Gedeon Guardiola de parte de la directiva local por el campeonato europeo de principio de año, el colegiado dio inicio al partido y la primera posesión era para el equipo dirigido por Lidio Jiménez.
La gran actuación de la dupla brasileña y del director de orquesta Natán Suárez sirvieron para plantar cara a su rival en los primeros compases del partido. A pesar de partir como favoritos, los alemanes palmaban en el ecuador de la primera parte, momento cuando Michel Abt y Oliver Roggisch, entrenadores provisionales debido al despido de Kristian...