
“Joker” es una
película estadounidense dirigida, escrita y producida por Todd Phillips,
director de “Proyecto X”, donde se narra el inicio de uno de los antihéroes más
conocidos de la franquicia DC Cómics. La película que se estrenó este año se
podría catalogar dentro del suspense, como Origen (2010), y del drama
psicológico, al igual que Shutter Island de Martin Scorsese (2010).
Volviendo a la película del Guasón (como se hace llamar en Latinoamérica),
esta tiene un tema principal por el cual gira la película. La meritocracia,
forma de gobierno en la que se le da la espalda a las clases sociales. Ya que
pretende que personas sin oportunidades laborales, con un pasado difícil y
abandonados por el estado (como es el caso del protagonista de la obra)
reaccionen de igual forma que otros que han tenido una gran variedad de
oportunidades en su vida y han tenido todo cuanto han querido. En la película
se ejemplifica este choque de clases cuando el Joker va a casa de Murray y ve a
su único hijo. Ese chaval que representa la clase alta, siendo un niño y con
todo lo que quiera tener, se convertiría en uno años en su enemigo, Batman.
Un ejemplo donde se muestra claramente que el estado le da
la espalda a la clase baja ocurre cuando la trabajadora social de Arthur,
protagonista, le informa que el gobierno ha realizado recortes en la sanidad
pública que no le permitirán que sus sesiones prosigan. Sin más citas, nuestro
protagonista se queda sin medicación que se le recete, por lo que su problema
se acentúa cada vez más. Este problema mental se basa en su risa,
característica, a cargada limpia que suelta en los momentos más difíciles, como
ocurrió en una de las citas con su terapeuta en las primeras escenas de la película.
Al no recibir la medicación necesaria, Arthur no podía
comunicarse con el resto de los personajes de una forma cordial y normal. Ahí
es cuando entra en juego Randall, que le hace entrega de un arma para cualquier
problema callejero que le ocurra, como le pasó cuando estuvo promocionando un
cartel. Él llevaba el arma sin problema alguno cuando se maquillaba de payaso,
pero, un día, en una actuación en un hospital se le cayó el arma de fuego
delante de todos los niños y enfermeros presentes. La consecuencia fue el
despido de su profesión, esto hizo empeorar su situación, tanto económica como
psicológica ya que el odio en su interior fue creciendo.
Volviendo a su casa de su último día de trabajar, en el
metro, tres chicos cuya edad no supera los 25 años, acosaban a una chica. Sin
embargo, la risa descontrolada del protagonista hizo llamar su atención y, tras
varias intimidaciones, recibió golpes del trio veinteañero. La defensa que usó
fue, a diferencia de lo previamente ocurrido en la calle, el disparo a sangre
fría a dos de ellos y, mientras el tercero intentaba huir, Arthur le quitó la
vida con más de una bala que atravesó su espalda.
Este acto sangriento fue el desencadenante de unas revueltas
donde toda la clase baja, disfrazada con una mascara de payaso (ambientada con
el maquillaje que llevaba nuestro asesino), salió a la calle a reclamar al
estado el fin de esa meritocracia que, como he dicho antes, valora y ayuda solo
a las clases populares.
A este punto, la salud mental de nuestro protagonista ya
había caído del todo. Al punto que, después de una llamada de Murray que le
invitaba a un programa suyo, ahogó a su madre adoptiva con una almohada. Cuando
llegó el día del programa, Arthur pintó su cabello de color verde hoja y
maquillo su cara de la misma forma con la que cometió el asesinato y, con su
traje color bordo y su camisa amarrilla chillón, asistió como invitado a ese
programa que él adoraba.
Una vez allí, delante de las cámaras, muestra al mundo el
punto en el que se encuentra con su enfermedad. En primer lugar, confiesa que
él fue quien mató a esos tres sujetos del metro y que fue él el culpable de los
disturbios que hay en la calle. A continuación, le dice lo malvado que es él de
hacer humor a costa de otros, como hacía en su programa, riéndose de personas
que solo querían seguir sus sueños. Finalmente, él le dice que está harto de
vivir en esa sociedad, de este mundo, de su gente que solo buscan hacer el mal
y, tras ese discurso, mata con su característica sangre fría con un balazo que
atraviesa su cerebro en pleno y riguroso directo.
Una vez terminado el show, todos los medios de comunicación
de ese mundo se hacen eco del asesinato de Murray a manos de su invitado. La
policía se lleva al “Joker” (como Arthur había pedido que se le presente en
escena) a comisaría, pero, antes que lleguen a su destino, una ambulancia choca
de frente con el coche de policía lo que supuso heridas graves en el cuerpo de
todos los integrantes de ese vehículo. Momentos después del accidente, una
pareja de manifestantes saca al culpable y este consigue evadir la muerte. En
ese momento, entre la muchedumbre, el Joker se levanta y se le proclama líder
de la revolución entre gritos de alegría y desastre de las fachadas de la
ciudad.
La película termina con el protagonista en un psiquiátrico
donde se da a entender que lo ocurrido en el film fue producto de su
imaginación. Su terapeuta, al verle reír, le pregunta el porqué de su risa a lo
que el enfermo le informa que estaba pensando en un chiste el cual ella no
podría entender. Entonces la película se da a entender que es una broma.