Liberbank Cuenca se impone al BM Nava con un Maciel excepcional
18:03, jugadores de ambos equipos,
concentrados, calentaban para el partido. Los aficionados copaban el pabellón
de El Sargal en función que el pitido inicial se iba acercando. A pesar de los 260
kilómetros de las distancias entre ambas ciudades, los aficionados castellano-leoneses
dijeron “Presente” para animar a su escuadra.
Por otro lado, el aficionado conquense no dejó de ir al
recinto acompañado de su camiseta, bandera, bufanda, etc… hubo quien trajo
consigo instrumentos musicales, como trompetas y tambores. Se respiraba un
ambiente festivo porque, una vez más, jugaba el Liberbank Cuenca.
Antes que el conjunto dirigido por Dani Gordo saque del
centro, se dio un minuto de silencio a la muerte del padre de Jesús González,
delegado de campo, que en paz descanse.
El inicio del enfrentamiento tuvo a un Liberbank Cuenca distinto
al de partidos anteriores, con la necesidad de sentenciar el partido lo antes
posible. Es por eso que, gracias a la buena actuación defensiva del equipo recién
ascendido y del guardameta Lamariano, pudieron llevar la ventaja en estos primeros
minutos. Por eso, Lidio Jiménez optó por un tiempo muerto en el minuto 17
cuando el partido iba 6-8 para su equipo para guardar a Maciel en las jugadas
ofensivas, lugar lo ocupó el pivote Martin Doldan, y para optar por otra táctica.
Cosa que funcionó, pues se llegó al ecuador del encuentro con un empate a 13
goles.
En la segunda parte, ya vimos un equipo conquense más
similar a la que tiene acostumbrada a su afición, tomando el control del
partido con su calma, precisión y trabajo ritual para ganar un partido. Aún así,
los visitantes no abandonaron la idea de la victoria debido a que se veían
capaz tras lo ocurrido en la primera parte. La máxima diferencia entre ambos equipos
fue de cinco puntos, justo cuando el técnico vallisoletano pidió su último
tiempo muerto.
A pesar de esta breve distancia, los Naveros supieron
ponerle emoción hasta el final del encuentro, cuando, tras una buena jugada del
equipo machego, Balint Fekete sentenció a placer con una defensa con
ordenes de la presión alta, terminando el partido 26-23.
Gran parte de culpa de la victoria local la tuvo Maciel. El valla argentino respondió a los contraataques visitantes con paradas inesperadas para el aficionado, consiguiendo más de cinco donde el atacante estaba en superioridad.
Cuando el reloj llegó a la hora de juego, jugadores, directivos
y aficionados se dieron la mano por el espectáculo que acaban de dar, dando
como vencedor al balonmano.