Una injusticia más del fútbol.

Este deporte, que nos regala alegrías, también trae su parte oscura. Y sí, a todos los seres humanos que sentimos esta pasión nos ha tocado sufrir su lado más amargo.
Miércoles 3 de junio del año 2019, cuatro y media de la madrugada. La selección argentina acaba de ser eliminada de este certamen continental llamado Copa América. Su rival, la siempre temida selección carioca afrontaba este encuentro como una obligación de ganar, ya que ser eliminado en su casa ante su máximo rival sería recordado por los blanquiazules hasta el fin de los tiempos.
Se iba acercando la hora del partido y las ganas de que arranque iban aumentando.
Aunque mi selección había enseñado un juego muy pobre en la primera fase, había podido plantarse en semifinales. Imagínate que después de jugar lo mal que lo hicimos en estos últimos años y después de casi hacer un ridículo mundial, jugamos la copa confederaciones de 2021 en Qatar por haber sido ganadores de la Copa América.
Mis expectativas eran bajas. Brasil, sin ser de la más temidas de la copa, llegaba bien. Estrellas como Coutinho, Gabriel Jesús, Firmino, entre otras siempre son siempre una amenaza.
Además, por simple descarte, Argentina no estaba para plantarse en una final de américa, como hizo en 2015 y 2016. No tenía una organización previa y ni hablar de la experiencia de los pibes. Paredes, un jugador que no parecía despegar. De Paul, un tipo que solo tuvo una buena temporada. Lautaro que sí pero no. A esto hay que sumarle jugadores que fueron muy criticados desde perder la final, habló del Kun, Di Maria, Otamendi y ni hablar de Messi.
Bueno, ya está, me decía en mi mente. Ya arrancó el partido y que sea lo que dios quiera.
Según pasaban los minutos mis dudas previa se había empezado a resolver. Todos (cuando digo todos son TODOS) los jugadores habían sufrido una transformación. No parecía la Argentina de Scaloni, era como si estuviese viendo al Atlético del Cholo´. Huevo, sangre, corazón, garra, amor por la camiseta era lo que veía en esos jugadores. Lamentablemente, tras una buena jugada de Brasil, Gabote´ pusó el primer gol para Brasil. Esto no fue una piña a los dientes, fue un “eh, Argentina, despertate que tenes que ganar”. A lo que respondió con mucho esfuerzo y sacrificio. Muestra de ello es una jugada donde la perdió Messi y se barrió para recuperarla, terminando en una ocasión de gol.
Por desgracia, como ya he comentado, tanto en la vida como en el fútbol se puede tener mala suerte. Esa es la única forma de explicar que el primer tiempo terminó con ventaja brazuca.
Cuando el juez cobró el final de la primera parte, me dispuse a dar mi opinión de los jugadores y de sus primeros 45 minutos. “Paredes y De Paul IMPECABLES. Para tener la experiencia que tienen están a la altura de la camiseta”, “El kun y lautaro están jugando bien. Casi no la huelen pero están a la altura. Lastima la del kun de cabeza al palo”, “Foth me esta gustando mucho. A excepción de alguna jugada aislada” fueron algunos de mis comentarios de los jugadores ´cerrandome el OGT´. No pagaba un mango por ellos y me demostraron que sí, son el futuro. También los más mayores, Armani estuvo bien para la única vez que le patearon.
La segunda mitad la miré con otros ojos. Los muchachos habían demostrado de lo que son capaz. En mi mente pasaba la idea del despertar del potencial oculto de Brasil y el miedo de que no podamos demostrar lo que habíamos jugado 45´ antes.
La ambición, ganas de salir campeón y la mala suerte volvieron en esta segunda mitad. la jugada donde Messi la manda al palo y termina la caprichosa pasando de forma paralela a la línea del arco es muestra de esto último. Y ya conocemos al caprichoso destino, sino lo empatamos el partido nos lo sentencian. Corrían los 70´ de juego, un centro ,donde el Kun cayó sin pelota en el área, fue despejado por la defensa verdeamarela y con dos delantero de élite cayó el segundo del partido y las esperanzas de los 40 millones de argentinos que nos quedamos en shock. “Andate a la co*** de tu madre” le dije al televisor como si pudiese cambiar algo. Pensé que era una broma de mal gusto, que el juez iba a mira el VAR y cobrar penal para los de Scaloni pero cuando sacó de centro Lautaro me dí cuenta que no. Aun así, lo seguimos buscando. Si el Barcelona pudo hacerle 3 goles al PSG en menos de 5 minutos, ¿Porqué no podemos hacerle 2 en casi 20 que quedan?
Según pasaba el tiempo, la situación se tornaba de azul oscuro a negro total. Centros despejado, paredes que no servían, malos controles y la defensa rival hizo imposible llevar a cabo el milagro.
Ya está, terminó el partido. Como argentino estoy caliente,por que el fútbol no aplicó una justicia, pero a la vez